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Como vivimos los errores

Como vivimos los errores  Todos cometemos errores, por eso se invento el borrador.” Este proverbio japonés nos recuerda que errar nos hace humanos, y a la vez nos dice que tenemos la capacidad de corregir nuestros propios errores.

Vivimos los errores desde una perspectiva negativa, pues creemos que cometer errores nos convierte en personas fracasadas, incapaces, ineptas, torpes y por ello tratamos de evitarlos a toda costa.

¿Quien consigue lo que se propone a la primera? Es muy difícil lograr algo al primer intento, por tanto deberemos estar preparados para errar.

Los errores son el resultado de nuestra inexperiencia y cometerlos nos sirve para adquirir aquellos conocimientos que nos faltan para alcanzar lo que deseamos.

Aquél que comete errores a menudo es porque trata de superarse, porque no se conforma, porque quiere progresar… mientras que aquél que jamás comete un error NO significa que sea perfecto ni mucho menos, lo que realmente significa es que jamás intenta nada o por el contrario trata a toda costa de ocultar sus propios errores.

Pongamos ejemplos de los errores cotidianos:

  • §      Como padres: cuando compramos mal un producto en el supermercado, rompemos el vaso que estamos fregando, tiramos un papel que creíamos inútil, perdemos la cita medica, …
  • §      Como hijos: cuando nos ponemos los zapatos al revés, derramos la bebida, pisamos y rompemos un juguete, dejamos olvidado algo en el colegio, no llevamos la nota a la profesora que me dio mama, pintamos la mesa, …
  • §      Como maestros y educadores: no tenemos suficientes fichas para todos, se nos olvidó comprar algo que necesito para la clase, no preparé la reunión que tenía, …

Cuando cometemos un error o fallo, nuestra manera de actuar es de fingir que no pasa nada, negarlo, ocultarlo, inventar una excusa u encubrirlo porque tenemos la idea de que nos hace menos y no queremos que vean que no hemos sido capaces de hacerlo bien. Pero con esta actitud que conseguimos? Sentirnos mal, desanimados, nos descalificamos, pensamos que los demás nos verán como fracasados…. Si nosotros los adultos tomamos esta actitud es la misma que estamos enseñando y provocando en los pequeños. Por que cuando un pequeño comete un error nuestra primera actitud es de recriminar, enfadarnos, gritarles, … con esto enseñamos que los errores no deben de ser vistos, por lo que buscarán maneras de ocultar aquellas acciones negativas que hagan intencionada o no intencionadamente.

Por eso os quiero invitar a todos a cambiar de manera de actuar para sentirnos bien, capaces, motivados a mejorar, …. Y sobretodo enseñar a los pequeños esto mismo.

NO APRENDER DE TUS ERRORES ES UN ERROR: La vida es un camino, no una meta. Los errores son parte de este camino, y si no aprendemos y crecemos de ellos estaremos desaprovechando oportunidades para aprender lecciones. Cuando cometes un error, puedes reconocerlo o no. Si lo reconoces podrás corregirlo y aprender de el.

Para que seamos conscientes de que fallar forma parte de nuestra vida diaria, y que además nos puede ayudar a mejorar, tendríamos que tener en cuenta algunos aspectos como:

  • Hablar abiertamente de los errores que cometes como adultos. Ser consciente de los errores propios, si centras tu atención desarrollarás ese hábito, así los niños verán que no son situaciones que deban ocultarse, sino todo lo contrario hacerlos visibles para ponerles remedio.
  • Aceptarlos. Mediante una sonrisa o con un gesto que quite todo tipo de drama a tener un error.
  •  Algunos errores pueden ser positivos: cuando cometemos un fallo nos ponemos automáticamente en lo peor. Muchas veces en la solución está el beneficio. Debemos pensar en ellos no como algo que nos hace peores que el resto, sino buscar en el error la oportunidad de ser mejor que ellos.
  • Procura no asociar cometer errores con fracasar. Los errores son parte de la vida y de ellos se aprende, decide buscar la lección que puedes sacar.
  • Recuerda que lo que importa es tu reacción ante las adversidades y errores. Tú eliges si buscar una solución y seguir adelante o si pensar que eres una inútil y quedarte paralizada, además ten en cuenta que de tu reacción dependerá el aprendizaje que hagan los más pequeños y es toda una lección de vida.
  • La búsqueda de solución a ciertos errores cometidos. Si nosotros verbalizamos en alto como solucionar un problema (si es que se puede solucionar) y lo hacemos con optimismo y sin ningún drama, estaremos enseñando a los pequeños ha hacer lo mismo, así cuando los niños comentan un error podemos preguntar en alto ¿cómo podríamos ponerle solución?, ¿Qué se te ocurre para solucionarlo?, seguro que tienes alguna idea para arreglarlo,…

Una vez leí en algún sitio que una profesora solía corregir los ejercicios de sus alumnos en rotulador rojo, esto provocaba gestos desagradables en sus alumnos porque solo veían el color rojo en los ejercicios y no todo lo que habían hecho bien. Así que decidió cambiar de método. Habló con sus alumnos y les dijo que de ahora en adelante utilizaría un color menos llamativo por ejemplo el verde y que quería que ellos entendieran que lo verde era lo que debían de mejorar pero todo lo demás que no estuviera en verde debían de valorarlo como aspectos muy positivos que habían logrado ellos solos. Sus alumnos entendieron que las notas de su profesora no era una señal de lo mal que lo hacían, de lo poco que sabían… sino lo que deben de practicar para aprender. Estas explicaciones tan sencillas estarían bien que todos pudiéramos hablarlo de forma clara y sencilla a los más pequeños. CONSEGUIREMOS:

–          Niños más alegres, positivos y optimistas

–          Niños con ganas de aprender

–          Niños con búsqueda de soluciones a los problemas cotidianos

–          Niños a los que no les hace falta engañar, mentir, ocultar… lo que han fallado.

–          Un ambiente de aula o de hogar más armónico

–          Desarrollar la parte prefrontal, racional del cerebro del niño/a.

Uno de los principios de la Disciplina Positiva es que “los errores son maravillosas oportunidades de aprender”. No olvidemos en practicarlo y hacerlo visible para que nuestros pequeños vayan consiguiendo habilidades empáticas y constructivas para la vida.

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