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Yo en el aula no tengo tiempo

Yo en el aula no tengo tiempo

Cuando ofrecemos estrategias y recursos a profesores para mejorar el rendimiento, la relación y el acercamiento con el alumnado, algunos docentes responden: “no tengo tiempo”, “tengo 25 en el aula”, “si claro y cuando doy mis clases”, “eso no se puede hacer, entonces no daría nada de lo que tengo que dar”… Bien y en alguna parte de esta argumentación digo que hay algo de razón, porque hay una programación que dar, porque hay diversidad en el aula que hace que los contenidos se alarguen más de lo esperado, por que muchos se sienten presionados… pero otro miedo es la novedad, el cambio, el ofrecer otra cosa a sus alumnos, el como afectará esto, y como voy a saber manejar algo que no he sido preparado para ello… aquí creo yo, está el gran reto en las aulas.

Cuando doy formación a maestros/as y profesores/as, defiendo que no se trata de cambiar radicalmente de organización, planificación y estrategias, sino de adaptarlas para sacar el máximo partido del día a día. Por que seamos sinceros: ¿Cuánto tiempo de nuestra clase perdemos en calmar el aula, pedir atención, solucionar conflictos que han ocurrido en mi aula o fuera de ella…? pues lamentablemente o por suerte mucho tiempo, pero ese tiempo no es eficaz, porque solo damos parches, es decir damos pescados pero no enseñamos como pescar.

Dar estrategias a los pequeños y grandes alumnos ofrece la posibilidad de que aprendan y gestionen los conflictos disminuyendo y haciendo que el ambiente del aula y del centro sea mucho más agradable.

Pero el cambio solo y únicamente comienza con el adulto. Este ha de dar las pautas y el ejemplo de cambio. Si el adulto no quiere, no se siente cómodo con las estrategias y se niega a instaurar métodos de crecimiento personal y habilidades de vida, todo seguirá igual.

Docentes, maestros y profesores, admitámoslo la vida ha cambiado muy rápidamente y las estrategias de la revolución industrial ya no son eficaces, ya no sirven, ya no enseñan para la vida. Aprendamos ahora lo que no nos enseñan en la universidad y pongámoslo en práctica cuanto antes, que nuestros niños se beneficien de nuevas estrategias que puedan llevarse a su vida adulta, que tengan aprendizajes reales y no ficticios, que se sientan protagonistas de su propio aprendizaje (como decía Piaget) y evolución de vida personal, queramos o no somos responsables de ello.

Irene Iglesias Ruiz
Pedagoga

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