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Un pilar básico en la educación

Un pilar básico en la educación  La confianza en el infante, a mi juicio, es uno de los pilares básicos en la educación, pero no solo en ella, cualquier relación social (de pareja, de trabajo, de amistad…) si es duradera ha de ser por que existe una buena base de confianza, sino se irán creando grietas y fisuras en ella. Igualmente en la educación de los niños se ha de tener confianza en sus posibilidades, capacidades, acciones, en su buen hacer, en su sinceridad, en su inocencia, …

Pero ¿Qué entendemos por confiar en el niño o niña?, confiar en ellos consiste en respetarlos, comprender su punto de vista, querer conocer su opinión, fomentar su autonomía, querer que progresen en independencia, hacerles ver que tienen capacidad para lograr cosas, hacerles entender que sus fallos son los peldaños de su propio conocimiento, entender sus actos y acciones como aquellas que se originan en base a querer manipular, investigar, experimentar, jugar, conocer las cosas, aprender reacciones,…

Sin embargo hay educadores que no están dispuestos a aceptar estos preceptos por estereotipos y creencias erróneas como: “si le permito enredar en la cocina me la pondrá perdida”, “ha jugado con mis herramientas debe de ser castigado por su osadía”, “que mala fe echar las piedras sobre la silla”, “no entiendo por que insistes en ponerte estos playeros”, “mira que no encestar ningún tiro a canasta”, “si has hecho esto ha sido para hacerme enfadar”, “solo buscas formas de que te castigue”, “mira que eres terca siempre cogiendo mis pinturas, verás la que te espera por tener tanta cara”…

La confianza es un valor muy importante en la educación de los niños que debe alimentarse constantemente con amabilidad y cordialidad. Con tolerancia se afianza la superación de dificultades, esta alimentación es muy importante ya que la confianza es muy frágil y se pierde con dudas, olvidos, distanciamientos, traiciones e imprudencias.

Por que no, antes de juzgar, indagamos, preguntamos y escuchamos sus deseos y motivos; encontraremos razones más sencillas a las que pensábamos a priori.

Además de esta sencilla opción veamos otras estrategias que podemos utilizar:

1. Fomentar la sinceridad. Si les enseñamos que siempre pueden contar con nosotros para contarnos las cosas aunque duela, aumentaremos la confianza.

2. Establecer un clima de convivencia. La tranquilidad es básico para estimular la confianza en los demás y también en sí mismo.

3. Pactar normas de disciplina. Establecer límites ayuda al niño a saber cuál es el camino a tomar, lo cual aumenta su confianza en él todos los ámbitos de su desarrollo.

4. Inculcar respeto hacia los demás y hacia uno mismo. Respetarse y respetar son los valores que debemos inculcar a los niños asociados a la confianza.

5. Fomentar el diálogo. Crear un buen clima de diálogo es fundamental para hacer crecer la confianza.

6. Brindar gestos de amor en lo cotidiano, no es necesario hacer algo bien, para demostrar afecto.
7. Generar tiempo y espacio compartidos a solas donde demos prioridad a la diversión sin controlar el tiempo, el teléfono, …
8. No buscar la perfección sino el ir por más, el mejorar día a día. Alguien me dijo que es necesario potenciar que lo mejor aún está por descubrir, por hacer…
9. Valorar el esfuerzo más que  el resultado.  Es importante empoderar al niño en sus posibilidades, en cada paso que de.
10. Aceptar los errores como parte del proceso y no como fracasos.

Creo firmemente que nuestra felicidad y la de los más pequeños se cimienta con una buena base de confianza y respeto; practiquemos la confianza, cuanto hace que no les decimos “confío en que… “

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