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Un aula con respeto

Un aula con respeto  Debemos desechar la idea de que una falta de respeto o acción incorrecta de un alumno debemos de corregirla con una única acción por nuestra parte. Por que no todos los niños son iguales, sienten lo mismo, tienen las mismas motivaciones, el mismo nivel madurativo… por lo que lo ideal es considerar una batería de herramientas útiles y efectivas para crear un aula respetuosa.

Cuando, nosotros como maestros, nos sentimos abrumados por alguna acción incorrecta de un niño/a debemos analizar varias aspectos, algunos serían: he cometido algún error que ha motivado esta conducta, estoy exigiendo más de lo que este pequeño puede dar, estoy teniendo en cuenta su edad cronológica y evolutiva concreta, he sido clara en mis explicaciones …

Para intentar avanzar en alguna estrategia general básica, me gustaría describir algunas reglas o principios que deben regir nuestra tarea educativa en el aula con niños/as de corta edad (estas reglas sirven para niños mayores e igualmente para padres en el hogar).

 

  1. RESPETO. Pensemos qué entendemos por respeto tanto hacia los adultos como hacía los pequeños, nos pueden salir ideas como: no gritar, insultar, amenazar, pegar, castigar, humillar o despreciar a los niños. Parece obvio, pero está claro que no lo es. Debemos mostrar una escucha empática hacia lo que el pequeño nos transmite de forma que validemos sus sentimientos y emociones (no las neguemos aunque para nosotros no sean muy coherentes). Y si nosotros intentamos respetar al niño/a también exigiremos respeto hacia nosotros, ¿Cómo? Hablándolo con el niño/a haciendo ver como nos hemos sentido, que otras palabras o acciones habrían sido más correctas, motivar su sentido de respeto haciendo ver que puede hallar otras palabras y acciones mejores, dejando esta charla para cuando ambos estemos más tranquilos, decidiendo qué harás tu y no que exigirás al niño/a…
  2. EXIGENCIAS ADECUADAS.  Debemos adaptar las normas a la edad de cada niño, por ejemplo “comer con la boca cerrada” es una norma adecuada para un niño de 6 años, no para uno de 3; “no pegar” es una norma que se debe aprender desde el principio, no a los 6 años. Además estas exigencias, normas o límites debemos de confeccionarlas para que el niño/a no sola las entienda sino que pueda participar de su instauración en el aula, es decir, si imponemos unas normas que para nosotros están claras y son sencillas, pocas y adecuadas no podemos esperar que los niños las entiendan de la misma forma. Probemos a preguntar a un niño/a ¿Por qué no se puede pintar las mesas? Puede que su respuesta sea “porque te castigan”, si es así el pequeño/a no entiende el sentido de esa norma y es necesario un diálogo para aclarar las normas y hacer que participen opinando y poniéndola en marcha. El niño debe comprender, aceptar, interiorizar y asumir como propias todas las normas que le presentemos.
  3. REALIZAR REUNIONES DE AULA. Muy unido al punto anterior, ya que para analizar, opinar, comentar, pedir colaboración… son muy útiles las reuniones de aula: explicando como es el mecanismo de las reuniones, haciéndolas siempre del mismo modo, permitiendo que hablen todos en orden, no monopolizando el diálogo.
  4.  TENER MOMENTOS ESPECIALES. Es realmente difícil poder tener momentos individuales con los alumnos pero sería muy eficiente poder diseñar (ayudados por los compañeros de apoyo o de otras especialidades) momentos especiales con cada alumno/a para evitar la búsqueda de llamadas de atención de los niños/as ya que siempre podremos recurrir a “después del recreo nos toca nuestro momento especial” si es que toca ese día.
  5. MOTIVACIÓN: Dreikurs decía que un niño desmotivado es un niño con mal comportamiento. Así que intentemos motivar a nuestros alumnos y analizar si el mal comportamiento puede venir de una falta de motivación del alumno. Pero y como le motivo???: Ofreciéndole tareas que puede realizar para ir enseñándole poco a poco las que le resultan más complejas, asegurando un momento especial con él/ella, dejando que desarrolle su autonomía con responsabilidades, alentando sus esfuerzos, busca su colaboración y ayuda mutua cuando sea posible.
  6. COMPRENDER LA CAUSA QUE ORIGINA SU MAL COMPORTAMIENTO: En ocasiones no tenemos en cuenta cómo es el niño/a, qué necesita y por qué actúa así. Tendremos que descubrir los motivos erróneos (metas erradas) que originan su mal comportamiento.
  7. ENSEÑA QUE DE LOS ERRORES SE APRENDE: Cuando cometas un error no te vengas abajo, para a pensar que solo es una lección de la que aprender y que no debemos avergonzarnos de “haber metido la pata” sino estemos orgullosos de solventar ese error con soluciones.

Cuando encuentres un niño que no responde a estas reglas básicas, que pese a tus esfuerzos sigue comportándose mal, no pienses que estas técnicas no sirven. Es fácil educar con respeto a un niño modelo, lo difícil es conseguir avanzar cuando tenemos niños que retan continuamente.

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