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Respuesta caso práctico 4

A) Los procesos evolutivos que experimenta un niño a lo largo del desarrollo no son ni constantes ni uniformes. Cuando retroceden en ciertas conductas o habilidades que ya habían adquirido, están comunicando un mensaje que hay que descifrar. Esto que ocurre es algo normal a lo largo de toda la infancia, no es preocupante ni atípico, pero para poder darle una explicación que los padres entiendan debemos de hablarles de que estos retrocesos evolutivos tienen una doble explicación:

1) En ocasiones un determinado tipo de regresión se puede considerar como una buena señal en el sentido de que el niño se está preparando para avanzar. Dorothy Corkille argumenta que los niños se desarrollan en zig-zag, avanzan en conocimientos nuevos y tienen regresiones hacia lo viejo.

Esto es normal y típico durante el crecimiento. Por eso mismo, para ella la manera de actuar es permitir estas regresiones, aceptar la individualidad de cada niño porque así le mostramos que le entendemos, que le queremos como es y que no le obligamos a cambiar o ser de otra manera.

2) La segunda explicación de las regresiones infantiles lo podemos entender si analizamos su entorno, ya que están relacionadas con un desequilibrio emocional producido por algo que ha desestabilizado su “mundo” como lo entendía, por ejemplo: si empieza preescolar, nacimiento de un hermanito, ha habido algún fallecimiento cercano, se ha cambiado de casa…

A veces en el hogar no se es consciente de las circunstancias que provocan las regresiones. Se puede atravesar una temporada difícil en las relaciones de pareja, o estar estresados por un nuevo empleo… Aunque no nos demos cuenta, los niños pueden verse afectados por estas circunstancias (efecto mariposa y el sistema ecológico de Bronfenbrenner) y, sin que nos expliquemos por qué, volverse más llorones, quejicas, pelmas o caprichosos. O por el contrario comenzar a tener conductas regresivas.

B) Por lo tanto después de explicar sencillamente a las familias el origen de las regresiones, comprenderán que es algo natural y es necesario que en el núcleo familiar se viva de forma tranquila y sin alarmas.

C) Después de explicar el motivo de las regresiones a la familia y explicar como han de actuar: con calma, mostrar comprensión, tranquilidad, aceptando su petición que será algo puntual… también es importante explicarles los errores que a veces cometemos y que harán que la regresión se mantenga en el tiempo:

·                            Hay que evitar decirle frases del tipo: «Ya eres mayorcito para hacer esas tonterías».

·                      No enfadarse. Las regresiones suelen ser pasajeras, sobre todo si las manejamos con benevolencia, pero pueden hacerse duraderas si tratamos al niño con dureza por ellas.

·                      Dramatizar. No se hunde el mundo porque un niño mayor pretenda tomar de nuevo el biberón como su hermano. Si hablamos sobre sus sentimientos superará mejor el trance.

·                      Pensar si nosotros alimentamos la regresión. ¿Hablamos con nuestro hijo imitando su lenguaje infantil? ¿Somos nosotros quienes estamos a punto de llorar cada vez que le dejamos en el cole? ¿En el fondo nos molesta que se haga mayor?.

Por lo tanto dejemos que supere este momento sin limitarle sus deseos momentáneos porque es solo eso, una necesidad temporal.

 

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