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Respuesta al caso práctico 2

Empecemos hablando de la identidad: se consideran aquellos aspectos o características que permiten diferenciarse de otras personas y a la vez ubicarse como parte de un grupo ante el reconocimiento de rasgos o comportamientos que sirven de referencia. Erickson (1968) fue uno de los pioneros al hablar de identidad, refiriéndose a ésta como una afirmación que manifiesta la unidad de identidad personal y cultural de un individuo. Bajo tal perspectiva el desarrollo de la identidad es una tarea larga que inicia en la infancia, adquiere gran importancia en la adolescencia y continúa a lo largo de la vida. Erickson (autor que se describe en el curso manejo de la conducta infantil) propuso que la identidad se daba como resultado de tres procesos: biológico, psicológico y social. Pero tengamos en cuenta que es algo que formamos a lo largo de la vida, que vamos modificando según vamos pasando etapas, vivencias, experiencias… y que nos verán y nos comportaremos de distinta manera en distintas circunstancias (en el patio con compañeros, en clase con un educador en psicomotricidad con otro, en el comedor…). Por eso que no tenga formada su identidad con 3-4 años no solo es normal, sino que se necesita más que cuatro años para formarse su identidad.

Cuando un niño cuenta una mentira debemos de analizar con que edad la realiza, ya que las mentiras surgidas en edades infantiles no son intencionadas (este tema se trata en el curso manejo de las conductas infantiles).

Normalmente, los niños menores de 6 años tienen la tendencia a confundir la realidad con la fantasía. De ahí que sus juegos parecen tan vívidamente reales. En niños pequeños la mentira se da como parte de su juego, como viviendo su fantasía en la realidad. Cuando un niño de infantil dice una mentira también puede estar debida a que intenta evitar que se le castigue por algo e inventa que ha sido otra persona la que ha causado el daño. Para que esto no ocurra debemos evitar juzgarle, castigarle, recriminarle su falsedad, por el contrario debemos decirle que entendemos que no diga la verdad por miedos a las consecuencias pero debemos hacer hincapié en que nuestro interés no se centra tanto en quien cometió la mala conducta sino en poner remedio y subsanarlo, si actuamos así el niño no tendrá motivos para falsear la realidad.

Sea cual fuere la causa concreta de la mentira, siempre es señal de que el niño está en apuros. El que miente es porque lo necesita. Con la mentira, el niño nos está diciendo “auxilio, no tengo otra salida”, por eso no dejemos sin salida al niño y hagamos que entienda que no es tan importante quien ha hecho algo sino cómo lo podemos reparar, mejorar y poner solución; asi no tendrá necesidad de mentir y elogiaremos su esfuerzo por contarnos la verdad.

En esta época de la infancia una mentira no se realiza para herir, hacer daño, causar dolor…. Recordar que las conductas infantiles son egocéntricas y centradas en sus beneficios, por lo que las mentiras están motivadas por un beneficio propio (elogios, cariño, evitar un castigo, no perder el afecto…).

En este caso la maestra ha cometido varios errores:

–          Decir que el niño es mentiroso, y además con intención de hacer daño. Si le califica de mentiroso es muy probable que lo haga delante del niño lo que produce que el niño se sienta infravalorado y consiga que el niño perpetúe sus falsedades por la continua catalogación.

–          Compararle con otra compañera. Si es capaz de hacer este comentario a su madre es muy esperable que no se reprima en comparar a este niño en clase con sus compañeros lo que le perjudica seriamente: sentirá celos de sus compañeros, empeorará la relación general y el ambiente del aula y además se sentirá inferior a sus compañeros. Sin hablar de la mala relación profesora-alumno que está propiciando.

Por último creo que no es necesario que me detenga en la relación familia-maestro, y la importancia que en esta etapa de la infancia tiene que la maestra se esfuerce por ser una persona cercana, atenta, comprensiva, dialogante… con las familias, esperando que sea una relación recíproca. Las notas en la agenda serán un apoyo a las informaciones verbales y las reuniones personales, pero nunca el único modo de comunicación. Para una eficiente, cercana, empática y óptima comunicación hemos desarrollado un curso destinado exclusivamente a ello.

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