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Pedir perdón resta autoridad

En ocasiones lo he escuchado: “Yo no le pido perdón a mis hijos o a mis alumnos por que eso resta autoridad”. Lo he escuchado de padres/madres y maestras.

Ante esta afirmación yo les pregunto: Pero si no ven en ti su ejemplo, tu que ves los errores como oportunidades de aprendizaje, que reflexionas y te das cuenta de los traspiés, entonces donde aprenderán a ser compasivos, reflexivos, solicitar ayuda, sincerarse con las equivocaciones, ofrecer su más sincera disculpa… de quien lo aprenderán sino es de su padre/madre o maestro/a.

Resta autoridad tantas otras cosas que hacemos… pero pedir disculpas cuando nos hemos equivocado, precisamente, eso no.

Por ejemplo hace tambalear los pilares de la credibilidad cosas como:

  • Pasar por alto aspectos o normas que se habían pactado con los niños/as.
  • Delegar en otra persona mis responsabilidades: “cuando venga tu padre”, “como te lleve a dirección”…
  • Sentirse perfecto, sin errores, incapaz de cometer errores… algo tan irreal nos desprestigia y perdemos autoridad.
  • Enzarzarnos en una exigencia y cuando ya estamos cansados decir “bueno pues haz lo que te de la gana”.

Supongamos los siguientes ejemplos que se pueden dar en casa o en el aula:

  • Grité a mis hijos/alumnos
  • Les sermoneé elevando mucho la voz
  • Le castigué y luego me dí cuenta que era algo desproporcionado
  • Le recriminé algo que después descubrí no había sido intencionado
  • Di por hecho algo que no sucedió de esa manera, …

Así nos quedamos mal por dentro, pero podemos optar por quedarnos con ese desagradable sentimiento o enseñar a los niños/a a rectificar, enmendar el daño causado y solucionarlo.

Bernabé Tierno en su libro La educación inteligente. Tu hijo sigue tus pasos, conviértete en su mejor guía, se pregunta: “¿Qué es lo peor que puede hacer un padre o educador para tratar de motivar al educando e impulsarle a cambiar? Pues proponerse a sí mismo como un ser extraordinario, superinteligente y maravilloso, pluscuamperfecto y sabelotodo, siempre en posesión de la verdad; ¿Y por qué?, porque ni siquiera pensarán en hacer el intento de imitar a alguien inimitable, ya que tal dechado de voluntad, cualidades y méritos está demasiado lejano, resulta inalcanzable.” Enseñemos a los niños lo importante y motivador que es levantarse después de una caída, pedir disculpas después de un error, volver a retomar el diálogo después de un enfado….

Pedir perdón te hace humano, cercano, empático, amable, dialogante, reflexivo, tolerante, … cualidades que yo deseo que mis hijos aprendan y nadie mejor que yo para que lo vean y lo sigan.

Al igual que los padres y madres, los docentes tienen la capacidad de enseñar habilidades para la vida, una primera lección puede ser esta: Da ejemplo, pide perdón, enseña como: darse cuenta de un error, saber verbalizarlo y luego manejar como arreglarlo.

No perdemos autoridad si nos disculpamos, ganamos confianza con nosotros mismos y con los niños, nos hace crecernos como persona, nos hace más valientes al ser capaces de enfrentarnos a los hechos y enmendarlos, nos hace avanzar en el camino personal con las personas que amamos.

Irene Iglesias Ruiz

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