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No ahoguemos la creatividad

No ahoguemos la creatividad  El otro día estaba yo dibujando con mi hijo, “pongo un sol, unas montañas, unas nubes…” y cuando se dispone a pintar le digo “escoge el color que quieras” me mira y dice “no mama, el sol es amarillo”, a lo que le respondo “bueno también le podemos pintar de rojo, naranja, marrón…” sin estar convencido me mira y dice “no no la profesora nos dijo que era amarillo”.

Me sentí algo triste, un meses antes pitaba el sol de gris, las montañas de violeta, la casa de rojo, … sentía que tenía total libertad para pintar su dibujo de los colores que en ese momento su cuerpo le pedía pero ahora ya no, ahora “la profe nos dice de qué color hemos de pintar las cosas”, también qué debemos de opinar, qué respuestas son las correctas y cuales no lo son (aunque sean originales). Esto va justamente en contra de lo que defiende Robert Swartz. Este filosofo defiende el pensamiento crítico, las metodologías creativas, el trabajo colaborativo, el pasar de una educación centrada en el docente a una educación centrada en el alumno. Sus estudios han demostrando algo tristemente cierto que vemos en las aulas: en Infantil aún se aprende con ganas, pero llega un momento en que se pierde lo que es esencial, la motivación”.

Vemos como en toda la etapa de infantil los niños/as quieren responder, participar de la vida del aula, tiene mucho interés por ser tenidos en cuenta, por contar sus vivencias y experiencias… Sin embargo algo sucede y cuando pasamos a ver como es la participación en las aulas de primaria sucede lo contrario, vemos como en el último ciclo de primaria los niños cuando deben de responder a una pregunta se hace pequeños, se hacen los despistados, no quieren participar; estamos matando las ganas, el interés, la motivación de los alumnos con nuestros métodos.

Docentes pararos a pensar en ello, utilizar estrategias que fomenten la creatividad, la originalidad, la espontaneidad de las producciones, … aceptemos todas las respuestas como válidas y analicemos con ellos cuales pueden ser reestructuradas por otras más adecuadas pero sin dejar de menospreciar al alumno y lo que él manifiesta o crea con esfuerzo.

En un artículo mío anterior “Creatividad en el aula” se pueden encontrar estrategias prácticas para llenar el aula de vida; no dejes que se marchiten las ganas de participar, vivir el aprendizaje y el entusiasmo por descubrir cosas nuevas cada día.

IRENE IGLESIAS

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