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Generalizar los conocimientos

Generalizar los conocimientos  En los años de la educación infantil los conceptos del niño son todavía fragmentarios y limitados. No ve un objeto como el ejemplar perteneciente a una clase o categoría determinada. Todavía no posee suficiente abstracción y generalización, y por eso el niño solo es capaz de pensar en una cosa en términos de una situación concreta. A medida que progresa el desarrollo intelectual, aumentan las discriminaciones y el número de elementos que pertenecen a las categorías.

Pongamos ejemplos claros:

a)     Cuando un bebé comienza a decir “papa” y el pequeño llama papa a todos los hombres que se encuentra en su camino, el padre se encuentra desorientado por este hecho pero es muy normal.

Según va ampliando contenidos, acotando y delimitando los nombres de las cosas ira aprendiendo y desarrollando cada vez más su escaso mundo de palabras y significados.

b)     Un niño de tres años está con una pintura pintando una mesa, y se le dice “pero no se pinta la mesa, ten cuidado, en las mesas no se pinta”. El pequeño coge la pintura y pinta en la pared, la mesa de la cocina u otra parte. Te enfadas y dices pero no te he dicho que no se pintan las mesas.

En esa ocasión el niño entendió que la mesa en cuestión no se puede pintar pero el resto de objetos o mesas de la casa si se pueden pintar porque aún no ha generalizado que no se le permite pintar el resto de mesas o muebles.

Son dos ejemplos claros, dentro de la capacidad intelectual tan diferente entre un niño de meses y otro de tres años, que demuestran como los niños van avanzando intelectualmente abriéndose camino en el conocimiento de categorías, familias, … pero pasará unos años (finales de la educación infantil) hasta que pueda generalizar conceptos sencillos, ordenes claras, mensajes e ideas relacionadas.

Por esto es importante tener esto claro, para no pedir a los niños/as más de lo que madurativamente pueden llegar a dar, y no nos frustremos o nos enfademos con ellos cuando repetimos las cosas, porque en muchas ocasiones no es que no entiendan o quieran hacernos enfadar sino que no han generalizado que una cosa u orden no se puede hacer en este lugar y en otros parecidos. Por eso es fundamental: la paciencia, la calma, las buenas maneras, la comprensión y la constancia de órdenes y normas.

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