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Factores de las habilidades sociales en los niños

Factores de las habilidades sociales en los niños  ¿Están algunos niños más predispuestos que otros a mostrarse complacientes, serviciales y a compartir? La respuesta es afirmativa. Aunque tenemos que tener claro que los niños/as pueden mostrar conductas prosociales en una situación y no en otras, no unos son siempre generosos y los otros se muestran siempre egoístas.

Continuando con esto, socialmente se considera que las niñas tienen más conductas prosociales, sin embargo las investigaciones demuestran que no existen diferencias claras entre sexos en la conducta prosocial.

Para conocer más los detonantes en las habilidades sociales, nos hacemos esta pregunta ¿Los niños/as más inteligentes son niños con mayores habilidades prosociales?. Los niños/as más inteligentes pueden tener más capacidad para saber discernir mejor las necesidades de otras personas y pensar en cómo ayudarlas, pero esto no significa que lo hagan. De esta forma las habilidades cognitivas por sí mismas no desempeñan una función tan importante en los mecanismos prosociales durante la infancia.

Podemos considerar los factores de las habilidades sociales en los niños/as los siguientes:

1-     Factores biológicos o genéticos. Muchas investigaciones han concluido que los padres prosociales tienen muchas probabilidades de que sus hijos hereden un mayor carácter social hacia los demás.

2-     Influencias culturales o del entorno social. La cultura es muy importante ya que dependiendo de donde vivas estarás en un entorno social más cooperativo o por el contrario más competitivo y donde se valoren más los aspectos individuales y de estatus social. Son muchos los pueblos estudiados por ser agresivos y como los descendientes aprendían estas conductas violentas o por el contrario pueblos solidarios y generosos cuyos habitantes actuaban de forma prosocial.

3-     Efectos socializantes de la familia. Quien influye de forma más evidente en el desarrollo prosocial de un niño/a, sobretodo en infantil y primaria, son su propia familia. No hay duda de que los niños/as tienden a copiar las conductas morales o inmorales de los padres. No hay duda de que los hijos imitan a sus padres y se imitan entre ellos. Los niños/as que se sienten bien con ellos mismos y con su forma de relacionarse y que son receptores de conductas prosociales en la familia tenderán a desarrollar conductas  y actitudes respetuosas, serviciales, empáticas, complacientes y sociales.

4-     Los profesores. Un estudio demostró que personas cariñosas que impartían clase en infantil y que eran ejemplo de conductas prosociales, ejercían una influencia relativamente duradera en la propia conducta  positiva infantil. Por el contrario, los niños no tomaban como modelo la conducta prosocial de los adultos con una actitud distante y fría.

Pero además de esto, los docentes se tienen que platear seriamente, no solo ser un buen ejemplo, sino además utilizar recursos en el aula que fomenten los valores positivos de las habilidades sociales como la empatía, la solidaridad, compartir, ser serviciales, honestos, … y esto se desarrolla con proyectos adecuados a cada edad y momento de los niños y niñas ya desde la educación infantil.

El profesorado ha de estar sensibilizado, formado y motivado para llevar a cabo estos programas de habilidades sociales o prosociales en su aula. Muchos procedimientos y estrategias para el fomento de conductas positivas se pueden integrar con facilidad en los hábitos y en la programación normales de la escuela y no son nada costosos.

Dados los beneficios potenciales de estos programas o actuaciones realizados de forma permanente, se debería fomentar que maestros conocieran y pusieran en práctica los programas que favorecen el desarrollo prosocial.

5-     Los compañeros. Sus iguales sirven de modelo tanto de una actitud servicial y generosa como de los que se muestran egoístas y crueles, sobretodo si estas conductas no reciben ninguna consecuencia. De aquí la importancia de que los adultos responsables de los niños y niñas sepan poner medidas a las conductas inadecuadas para que  no sean ejemplo del resto de compañeros.

6-     Los medios de comunicación. Es inevitable que a los niños les influya programas de televisión porque sus protagonistas sirven de modelos de conductas, expresan valores y actitudes y comunican normas y criterios. Siendo algunos protagonistas tan famosos que los ven como modelos que desean emular.

Esta claro que la televisión puede ejercer una influencia negativa en los niños y niñas, pero ¿puede también ejercer una influencia positiva?. Estudios recientes han demostrado que pueden utilizarse los medios de comunicación para fomentar el desarrollo de habilidades positivas en los niños.

En un estudio que se realizó con alumnos se les ponía uno de los siguientes programas: 1) una versión de un programa de acción en la que los protagonistas adultos se comportaban de manera constructiva ante un conflicto interpersonal, 2) una versión del mismo programa en la que los adultos respondían al conflicto de forma agresiva, 3) un documental sobre la vida salvaje en la que no aparecía ninguna conducta antisocial ni prosocial. Después se daba a los alumnos la ocasión para que ayudaran o perjudicaran a un compañero imaginario que estaba terminando un trabajo en algún otro lugar; los niños tenían la opción de pulsar el botón “ayudar”, que apagaba un ruido que distraía al compañero, o de pulsar el botón “perjudicar”, que lo aumentaba. Aquellos que habían visto el programa en que los adultos se comportaban de forma constructiva ayudaron más que los niños de cualquiera de los otros dos grupos.

Se puede obtener provecho de programas de televisión prosociales si se utilizan como medio para analizar acciones, sentimientos y pensamientos de los demás.

Los niños/a establecen contacto con otras personas muy pronto por eso es tan importante que los maestros valoren la función que desempeñan tanto ellos como controladores y fomentadores del ambiente en el aula, ya que pueden favorecer que se adopten conductas positivas y valores esenciales para el desarrollo de personas empáticas.

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