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El altruismo

Una actitud altruista consiste en ayudar a los que están en peligro, un sacrificio personal por el beneficio de otros, es la preocupación o atención desinteresada por el otro o los otros.

Aunque los niños puedan nacer con cierta predisposición genética hacia el altruismo, la familia ejerce una influencia fundamental para promover o no este comportamiento.

Tanto en la escuela como en el hogar, es importante educar en el altruismo, en la voluntad de ayudar al prójimo, en pensar en los demás y sus sentimientos y no focalizarnos solo en nosotros. Esto es tarea de padres/madres y educadores y no podemos delegar esta gran capacidad de formación.

Desarrollar, fomentar y adquirir estas habilidades sociales no son costosas ni difíciles, pero si debemos de ser conscientes de lo que queremos enseñar y cómo lo hacemos para que se haga de forma deliberada y organizada.

A continuación veremos pequeñas sugerencias para instaurar la generosidad, el altruismo, la solidaridad,… en nuestros pequeños/as:

  • Afecto, amor y respeto. Es una de las mejores formas de promover el altruismo, dar cariño a los niños, pues así se sienten seguros con el amor de sus padres y no tienen dudas de que les quieren.
  • Enseñan con su ejemplo. Esto es básico, ya podemos decir que han de hacer, cómo han de comportarse,.. si no tienen el ejemplo en casa no generalizarán estas enseñanzas tan prácticas.
  • Formar en empatía. Enseñar a ponerse en el lugar de los demás, con preguntas como: ¿Cómo te sentirías tú si fueras ella? ¿Cómo crees que se siente Juan por haberse quedado sin el juguete que le has quitado?.
    Por ejemplo, si un niño se lleva algo que no es suyo, no le daremos una charla sobre la honestidad ni le pegaremos o le llamaremos malo, sino que trataremos de apelar a sus sentimientos y empatía.
  • Hablar de los sentimientos, tanto los propios como los ajenos. Es una gran oportunidad para abrirse al mundo, acercarnos al mundo emocional y compartir sentimientos.
  • Evitar los juegos de poder (abusar de la autoridad, maltratarlos y manipularlos a través del miedo), ser sinceros, evitar el control excesivo (ser rígido), comprender los temores de los niños.
  • Enseñarles autodefensa emocional, decir lo que le gusta o desagrada de forma asertiva. Enseñar que la sinceridad es importante pero hay que saber cómo ser sincero, sin herir, hacer daño, agredir u ofender. Se trata de enseñar cómo se habla, como se dirige a las personas, que gestos o recursos lingüísticos son los que demuestran hostilidad o por el contrario demuestran una adecuada expresividad comunicativa.
  • Enseñar a nuestros niños la importancia de la gratitud. Las palabras mágicas (por favor y gracias) les abrirán todas las puertas a las que llamen, pues son la mejor tarjeta de presentación. Un niño tiene conocer y comprender que a través de la gratitud genera, además de buenos sentimientos, reciprocidad. Así es como aprenderá el valor de lo que tiene y lo que consigue.

Además de estas estrategias, podemos enseñar el altruismo con acciones como:

  • Lectura de cuentos donde se enseñen valores y cualidades sociales y empáticas.
  • Enseñar a los niños/as a donar aquellos juguetes en buen estado para entregar a niños/as más desfavorecidos e ir juntos a darlos a una organización. Esto se puede hacer cada cierto tiempo.
  • Fomentar el trabajo en grupo y la colaboración por encima de actividades, acciones o juegos competitivos.
  • Preguntar al niño/a como solucionar un problema surgido en el aula o en casa. Cuando evitamos decir lo que deben hacer “vete y discúlpate”, “pídele perdón a tu amigo”, … y le preguntamos no solo como se siente el otro sino que se le ocurre que puede hacer para que se sienta mejor, estamos ya dando pasos hacia la empatía, la solidaridad, la toma de decisión y las habilidad sociales y para la vida.

Irene Iglesias Ruiz

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