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Caso práctico: Falta de dosis de autoestima

Supongamos que somos maestras/os de infantil y tenemos un alumno/a cuyas situaciones del día en día nos preocupan y son las siguientes:

Mensajes del niño/a: el alumno que le pregunta constantemente si lo hace bien, si es así, como continua, como hay que hacerlo, …

Conductas del niño/a: acercarse constantemente a la mesa de la maestra, cogerla de la mano todo el tiempo, tirarla del mandilón, no separarse de su lado,…

Tenemos un alumno/a dependiente de nosotras, de nuestra aprobación, que no es independiente, que depende de nuestra respuesta verbal o gestual para continuar… ante esto nos preguntamos:

a)     Cuál es el origen de esta conducta

b)     Qué puedo hacer para erradicar estos comportamientos

c)      Qué puedo aconsejar a la familia para que también ellos trabajen desde casa.

d)     Qué debemos evitar hacer

a) Estas situaciones es fácil encontrarlas en las aulas de infantil o de primaria. Pero no es lo mismo a una edad o a otra. A corta edad los niños necesitan familiarizarse con los compañeros, la profesora, el entorno,… y hasta ese momento es normal vivir situaciones de dependencia en los más pequeños. Sin embargo debemos de trabajar para que los niños estén tranquilos, cómodos y vayan siendo cada vez más independientes.

Además de por la falta de adaptación a la nueva situación (que puede durar hasta un curso entero) también estas conductas pueden estar motivadas por la falta de hábitos de autonomía del niño/a en su entorno familiar, cuando esto sucede el niño se va haciendo cada vez más dependiente de los demás y sufre en su autoestima una falta de dosis de confianza en sí mismo.

b) Para ayudar en el aula a estos niños/as debemos de realizar estrategias que persigan no solo la autonomía de ellos sino instaurar hábitos de independencia en todos, para además hacer que se sientan pertenecientes del grupo-aula. Vamos a detallar algunas de las acciones que recomendamos:

–          Confiar en sus capacidades.  No dudar en la capacidad para realizar  trabajos pequeños  como colocar cosas en el lugar correcto, alimentar a los animales, ayudar en cualquier otro quehacer sencillo; esto despertará en ellos sentimientos de  confianza, estas cosa deben hacerse se acuerdo con la edad  del niño.

–          Dedicar un tiempo para hablar con ellos. En el recreo, cuando están entretenidos jugando, antes de irse para casa… se puede buscar momentos para intentar hablar de tu a tu con cada uno de los alumnos, quizás solo un alumno al día pero así podemos estrechar los lazos, detenernos ha entenderle, expresar lo que nos ha parecido, pensar en cosas estupendas que han pasado o han realizado hoy… A fin de cuentas empoderarlo.

–          Fomentar la creatividad. El niño debe sentirse capaz de realizar actividades para sentirse seguro. El maestro ha de mostrar entusiasmo por las actividades que propone y realizan los niños, además de enseñar que lo bueno aun está por hacer y cada día podemos crear cosas maravillosas.

–          Estimular las destrezas comunicativas. Ya sea en la asamblea, en la reunión de grupo o en otros momentos debemos de dejar tiempo a todos para que se expresen sin prisas, sin coartar o terminar las frases, sin limitar su tiempo…

–          Demostrar respeto hacia los esfuerzos del niño. Cuando se demuestra respeto hacia los esfuerzos del niño, éste reúne al ánimo suficiente para terminar lo que estaba haciendo: “Entiendo que te cueste hacer un triángulo resulta más difícil que el círculo”, “resulta complicado enganchar la cremallera para poder subirla”, “entiendo que te cueste ponerte los calcetines”…

–          Animar a buscar las respuestas. Si siempre les damos todas las respuestas, soluciones, aclaraciones… les volvemos pasivos y dependientes. Pero si intentamos que las busquen, que las piensen… hacemos que se movilicen y busquen estrategias practicas para resolver sus propias dudas. En muchas ocasiones cuando hacen una pregunta ellos saben las respuestas pero no se atreven a decirla en alto, invitemos al niño/a a pensar en posibles respuestas a esa pregunta, seguro que da con la acertada.

–          Cuando el niño comete un error, es el mejor momento para hacerle ver que todos lo cometemos. Una buena estrategia puede ser corregir en otro color que no sea rojo y poner la nota de los aciertos no de los errores, por ejemplo si un niño ha sacado un cuatro en un examen sustituirlo por “a un punto del aprobado”, por ejemplo.

–          Poner en marcha el recurso los nudos del valor. Cuando un alumno realiza una actividad compleja, supere un obstáculo, … el niño/a escoge un trozo de hilo de lana, lo ata a la silla, así hacen los nudos del valor.

–          Emitir frases capacitantes y motivadoras como “Debes estar orgulloso de ti mismo”, “Cómo te hace sentir haberlo hecho tu solo”, “Se que escogerás la mejor solución”, “Te pusiste los zapatos tu solo”, “Tus esfuerzos han dado resultados”, …

c) Como padres debemos de tener una cosa siempre en la cabeza: no hacer cosas por los hijos que ellos pueden hacer por sí mismos. Esto no siempre sucede, ya que en ocasiones pensamos que un buen padre es hacer todo por los hijos o en otros momentos pensamos que acabaremos más rápido si lo hacemos nosotros. Pero los niños deben aprender ha hacer cosas por sí mismos, les encanta sentir que pueden, que se cuenta con ellos, que van siendo capaces de hacer cosas porque así se sienten importantes, pertenecientes. No debemos evitar que los niños aprendan a realizar cosas por sí mismos: recoger los juguetes, la ropa, llevar la colocar al armario, llevar la ropa a la cesta sucia, poner o quitar la mesa, se vistan solos, darnos pinzas para tender, empezar a hacer la cama, limpiar el polvo de alguna mesa… hay que analizar qué es capaz de saber hacer y explicarles que confiamos en ellos y en su capacidad para ayudar en la organización familiar, porque pertenecen a esta familia.

Además en la familia debemos dar oportunidades de tomar decisiones al niño/a: dando opciones concretas (hoy prefieres para merendar un bocadillo de salchichón o de chorizo) o bien decisiones en las reuniones familiares sobre cuestiones como la organización y limpieza de la casa, las salidas y excursiones, soluciones para las dificultades del día a día…

d)  Debemos evitar las siguientes cosas:

–          Elogiar demasiado al niño. El elogio o halago es una afirmación que realiza el adulto y ello conlleva que el niño/a que recibe muchos termina dependiendo de ellos. Lo que hay que hacer es evitar dar elogios y hacer que el propio niño se automotive (arriba indique algunos ejemplos de frases motivamentes).

–          Comparar, criticar o juzgar lo que hace o dice, debemos ser respetuosos con la individualidad de cada niño y esperar que con práctica y paciencia aprenda a su propio ritmo.

–          Responder por él cuando no es necesario porque está presente y puede contestar él mismo.

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