ESPECIALISTAS EN FORMACIÓN E-LEARNING

Cambiando Actitudes

Cambiando Actitudes  Para hablar con los niños y niñas es necesario adoptar una actitud natural donde mantengamos posturas, gestos y actitudes empáticas que faciliten el camino a posibilitar un diálogo con el pequeño (tenga o no desarrollado el lenguaje). Me estoy refiriendo a:

–         La accesibilidad corporal: bajar a su nivel, ponerse a su alcance, estar a su altura.

–         La actitud corporal: tono de voz, la mirada atenta, los gestos cordiales, rostro cercano, …

Todo ello da seguridad al facilitarles un contacto visual y corporal.

Tendemos a pensar, en los pequeños y decir que como aún no manejan el lenguaje no podemos dar mensajes claros sobre que está haciendo, que no le permitimos hacer, lo bien que hace algunas cosas… y es precisamente estos mensajes los que van a permitir construir un ser racional y emocional equilibrado.

Según explica Elena Lobo en su libro Educar en los tres primero años: “ Es necesario, ante todo, atender y responder a las señales del niño, sin dejar abandonado sus propias fuerzas, lo que solo dará lugar a la resignación por desesperanza en ser atendido. Los niños no aprenden a superar dificultades cuando siendo muy pequeños se les deja llorar por sistema, se les ignora o se les riñe, sino cuando se responde a su malestar y se les proporciona consuelo y apoyo para encontrar una salida a la situación, cuando se les trasmite serenidad y confianza en sus capacidades.

Esto no tiene nada que ver con mimar o sobreproteger a los niños. No se trata de no contrariarles nunca, ni de evitarles todas las dificultades, ni de no permitirles hacer las cosas por sí mismos. Mucho menos se trata de dejar que siempre se salgan con la suya, ni de atender demandas improcedentes o inaceptables. Al contrario, el adulto debe ser paciente y saber soportar el conflicto del niño sin sentirse ofendido, pero también sin sentirse tan angustiado como él. Su misión es ofrecer su afecto para ayudar a relativizar la situación, poniendo límites si es necesario y ofreciendo alternativas que le hagan soportable o terminen con su conflicto”.

Pero cuando el pequeño ya está en medio de un berrinche la lógica no suele surtir efecto hasta que hayamos respondido a las necesidades emocionales del cerebro derecho. Esto quiere decir que cuando un niño tiene una rabieta (pequeña o grande) el intentar explicarle las cosas racionalmente, de forma clara y sencilla no será la solución solo por que no es un buen momento, primero tendremos que calmarle para poder acceder a su entendimiento.

Nancy Samalin afirma en su libro con el cariño no basta: “ Es necesario ser permisivos con los sentimientos de los niños, aunque nos mostremos estrictos con su comportamiento. Porque se puede tener autoridad sin ser autoritarios”.

Es necesario escuchar con atención las respuestas, sentimientos y experiencias que viven y como lo viven los niños porque “los niños experimentan las cosas de una forma muy distinta, y los adultos, muy pocas veces, podemos imaginar sus puntos de vista”. “Por lo general solemos creer que entendemos lo que el niño está pensando o sintiendo, cuando en realidad, nos hallamos muy lejos de la verdad”. Cuando nos tomamos el tiempo en escuchar a los niños, sin adelantarnos a explicar lo que van a decir o a ofrecer una solución al problema, sin criticarlos o juzgarlos, sin sermonearlos, simplemente escuchando su argumentación, nos podemos sorprender en los problemas que verdaderamente les preocupan o en las alternativas al problema que ofrecen. Y esto además les une más a nosotros, les muestra confianza y les proporciona mayor autonomía y toma de decisión.

Resumiendo pequeñas actitudes que nos acercan a los pequeños y no implican que les permitamos o les dejemos hacer lo que quieran, sino que instauramos normas coherentes para su edad pero que además escuchamos y nos preocupamos por entender sus sentimientos, lo que es fundamental para que crezcan como seres dialogantes, tolerantes y que resuelven sus conflictos con la palabra, serán:

–         Acercamiento físico hacia los pequeños

–         Gestos y entonación de escucha activa

–         Respetar sus sentimientos y ofrecer cauces para que se expresen

–         Atender sus demandas

–         Explicar las consecuencias que se derivan de un mal comportamiento

Estamos siempre dispuestos a actuar así????, entiendo que no, por ello podemos ser creativos en los momentos que estemos enfermos, no podamos mantener la paciencia… Como por ejemplo una maestra me contó que un día llego a su trabajo con dolor de cabeza, con grandes preocupaciones por que su hijo estaba enfermo y no le bajaba la fiebre y le estaba costando especialmente llevar la tranquilidad en el aula, entonces cogió un folio y escribió: “SOS necesito la ayuda de todos vosotros, silencio”, se pegó esta nota en el pecho con celo y un niño le preguntó que ponía (eran niños de infantil que aún no sabían leer) ella les explicó lo que ponía y se quedaron quietos, cada vez que se revolucionaban daba una palmada y enseñaba el letrero. Todo funcionó muy bien, me contó que solo hace está técnica cuando es imprescindible y muy pocas veces, pero cuando lo hace la situación mejora mucho.

No seamos estrictos en nuestra forma de actuar con la infancia, y por el contrario reflexionemos sobre otras estrategias que nos pueden ayudar a sobrellevar el orden, la armonía, el bienestar y las cualidades emocionales de todos los que nos rodean.

Share this post
  , , , , ,


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

cinco × dos =